5 consejos para la eficiencia energética de tu hogar

5 / 03 / 2019 Tu casa

En el Día Mundial de la Eficiencia Energética, compartimos 5 consejos muy sencillos y de aplicación práctica cotidiana que te permitirán consumir menos energía: un alivio para el medio ambiente y para tu bolsillo.

eficiencia energética de tu hogar

La eficiencia energética de tu hogar no sólo tiene interés ecológico, también económico. Foto: iStock

 

El frío se empieza a marchar (aunque no os fieis, que vuelve) y en nada estaremos en manga corta o camino de la playa. Pero sea para conservar el calor o para no dejar escapar el fresquito, la eficiencia energética es un motivo de preocupación cotidiano. Por motivos ecológicos, por supuesto, pero también económicos, para no llevarnos un susto a final de mes con la factura de la luz o el gas. Os dejamos 5 consejos muy sencillos y de aplicación práctica cotidiana para mejorar el consumo energético en casa sin perder calidad de vida:

1- Aislamiento

Para conservar mejor tanto el calor como el frío. Con un buen aislamiento tienes hecha una buena parte del trabajo, porque necesitarás mucho menos gasto para conseguir los mismos resultados, ya que cierras el espacio a las pérdidas de energía. Claro, esto sirve para quien pueda meterle mano al diseño de la casa, no para el que vive de alquiler. Pero piensa que al aislar paredes, suelo y techo -para quien tenga tiempo y paciencia se está poniendo de moda cultivar una cubierta vegetal, que es un gran aislante y además otra buena obra ecológica- no estás gastando, estás invirtiendo para el ahorro. Son, además, aislantes sonoros, que dependiendo del barrio donde te toque y la cercanía de los vecinos o fiestas locales, te puede venir bien.

2- Las ventanas

El aislamiento artesanal de nuestras abuelas. Los visillos, cortinas o persianas no eran una forma de preservar la intimidad propia o espiar la de los demás sin ser visto, eran reguladores de la entrada de luz y calor en las casas. En verano, el sol es el enemigo. En invierno, nuestro mejor aliado. Así que es cuestión de combinar el uso de unas y otras. En época de frío, comprobar que los cierres de todas las ventanas y puertas son efectivos y eficientes para que no dejen escapar el calor. En verano, dependiendo también de la construcción y la zona, impedir la entrada de luz en las horas centrales del día y jugar con la corriente.

El diseño de los pisos modernos no lo permite, pero esas casas grandes del pueblo con muros anchos y una distribución que se te hacía rara eran así por algo: que corra el aire. El ventilador de techo, más barato que el aire acondicionado, no enfría tanto, pero baja la sensación térmica y dispersa el calor. Es también un aliado.

3- Uso eficiente de los electrodomésticos

Lo ideal para mejorar la eficiencia energética de tu hogar es renovar todos los electrodomésticos buscando las etiquetas de eficiencia energética: A+, A++ y A+++. En casos como el frigorífico o la lavadora, incluso sale a cuenta cambiarlo si el que tenemos es muy antiguo, porque gastan tanto que se amortizan en unos meses. Por otro lado, si no es posible, al menos la lavadora o el lavavajillas -que ahorra agua respecto a lavar a mano- es mejor ponerlos siempre a tope de carga y ahorrando en agua caliente salvo que sea imprescindible.

Ah, no te olvides comprar bombillas de bajo consumo. Que además cuanto más modernas, dan una iluminación más eficiente y respetuosa con tu vista. Y no cubras los radiadores.

Para otro tipo de aparatos que vayan a la corriente… ¿recuerdas esas regletas con interruptor que compraba tu padre en el bazar de la esquina? Son tu mejor aliado, sobre todo cuantos más aparatos eléctricos acumules en el salón o el despacho. El piloto rojo de “en descanso” de la televisión o el portátil quieren decir que están consumiendo aún alrededor del 10 o al 15% de lo que lo hacen completamente encendidos. ¿Te vas de casa y quieres asegurarte de que todo está bien apagado? Interruptor. ¿Nadie va a ducharse con agua caliente hasta mañana? Apagamos la caldera.

4- ¿Cuánto calor o cuánto frío necesitas?

En materia de eficiencia energética de tu hogar, lo principal es el aislamiento y un uso eficiente de los electrodomésticos, pero, una vez puestos a caldear o enfriar, ¿necesitamos poner la calefacción a 27º? ¿o bajarla de 20º en verano? Claramente no, y cada grado que subes o bajas en la caldera o el aire acondicionado es entre un 7% y un 10% más de gasto. El agua caliente tiene un uso limitado también. No necesitas achicharrarte y, si aíslas bien el baño, no te helarás mientras te lavas. No todas las cargas de la lavadora la precisan, ni tampoco el lavavajillas. Es un gasto que se acumula más de lo que crees.

5- Ahorra en comunidad

Algunos de estos consejos sirven mejor si vives en una casa unifamiliar, otros para un piso, pero si vives en un bloque o en una barriada, ambos se pueden aplicar. En las zonas comunes, el gasto que hacemos en comunidad se dispara. Todos los consejos de aislamiento y uso de electrodomésticos eficientes se aplican igual a las comunidades, y a estos se añaden ascensores, limpieza o gasto en agua.

Mejorar la eficiencia energética de tu hogar a veces es cuestión de que adquieras rutinas y costumbres muy básicas, algunas de ellas, como has visto, de las que usaban nuestras abuelas.

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