Siniestralidad laboral: cuando trabajar cuesta la vida

25 / 12 / 2017 Tu negocio

Más de 12 trabajadores fallecieron a la semana en España en 2016 víctimas de accidentes laborales. Los autónomos no son de los que más percances sufren, pero sí es un sector especialmente castigado por el varapalo económico que puede representar una baja. Los seguros de accidentes se convierten en una tabla de salvación en estos casos.

Foto: iStock

La fatídica muerte de un acróbata en el festival Mad Cool en Madrid conmovía al país el pasado mes de julio. El artista se precipitó al vacío desde una altura de 30 metros cuando intentaba realizar un arriesgado número de danza en una performance. Su fallecimiento sobrecogió al público que contemplaba en directo el espectáculo, dejándolo tan desconcertado como consternado. Desgraciadamente, no es el único accidente laboral que acaba cobrándose la vida de un trabajador. En España, más de 12 empleados fallecieron a la semana en 2016 mientras desempeñaban su profesión, según los datos del Ministerio de Empleo.

El año pasado 629 personas perdieron su vida víctimas de accidentes mortales en su trabajo: 496 durante su jornada laboral y 133, in itinere, es decir, mientras se dirigían o volvían del trabajo.

En líneas generales, 2016 se saldó con más de 1.300.000 accidentes laborales, de los que 566.235 fueron con baja y 733.397 sin ella, lo que implica un incremento del 6,5% y del 2,6% respectivamente, en comparación con 2015.

Poco pueden medir las estadísticas el dolor que encierran sus cifras. Las vidas truncadas de las víctimas mortales y sus familias, o la difícil rehabilitación para aquellos que sufren secuelas serias derivadas del incidente. De las bajas en 2016, 3.657 se debieron a accidentes graves.

Siniestralidad laboral en autónomos

La lacra de la siniestralidad laboral no es un mal exclusivo de los trabajadores por cuenta ajena. También los autónomos sufren este problema. En 2016, 25 emprendedores perdieron su vida mientras trataban de sacar a flote su negocio y 12.211 estuvieron de baja tras sufrir un accidente laboral. O lo que es lo mismo: de los empleados fallecidos en esta fecha por accidentes laborales, un 5% pertenecía a este sector, mientras que el 2,5% de los que pidieron baja eran autónomos.

Hay que tener en cuenta que sólo un 20% de los 3,2 millones de trabajadores de este régimen cotizan para tener la cobertura específica por contingencias profesionales, por lo que únicamente este porcentaje tiene derecho a subsidio si sufre un siniestro laboral y se ve obligado a darse de baja.

Hasta ahora, además, los autónomos no podían solicitar la baja si sufrían un accidente in itinere. Esta situación cambiará con la entrada en vigor de la nueva Ley de Autónomos, que reconoce este derecho.

Esta ley no resuelve uno de los muchos handicaps que afrontan los empresarios que se ven obligados a darse de baja tras sufrir un accidente laboral: la necesidad de seguir aportando las cuotas mensuales como autónomo -salvo en el caso de las bajas por embarazo-, lo que reduce sensiblemente el nivel de ingresos durante el período de convalecencia. Este varapalo económico puede representar un obstáculo más en el camino hacia la recuperación para retomar nuevamente la rutina laboral.

La contratación de un seguro de accidentes que complemente la escasa cuantía de la prestación permite respirar tranquilo y evita la asfixia económica en caso de el período de recuperación se alargue. De ahí que no pocos autónomos opten por esta medida de seguridad para evitar imprevistos en momentos difíciles como estos.

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