Una Semana de Pasión asegurada

11 / 04 / 2017 Tu ocio

Las inclemencias del tiempo, la protección de costaleros, camareras, nazarenos y del público que acude a disfrutar de los pasos. Hay muchos modos en los que funcionan los seguros de Semana Santa.

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Procesión de Jesús El Rico, Málaga, el Miércoles Santo de 2016. Foto: Sloot (iStock)

Ahora que llega la Semana Santa hay una cosa segura: los días de descanso de los que disfrutamos en las jornadas festivas de esta Semana de Pasión. En nuestro país son muchas las formas en las que se celebra y variadas las tradiciones de cada lugar, pero queremos fijarnos en cómo los seguros llegan también a esta parcela que genera puestos de trabajo y un volumen de ingresos importante en las ciudades más turísticas.

El tiempo, siempre en primavera, es imposible de controlar. Así que una cobertura habitual es la de lluvia o viento, cuando supera los 62 kilómetros por hora. Fijando unas condiciones previas —como que llueva una cantidad determinada de litros por metro cuadrado durante unas horas antes a la salida— hay muchas cofradías por todo el país que llevan años asegurando esa eventual suspensión de la estación de penitencia a causa del mal tiempo.

Es una manera de garantizar el retorno, si no en su totalidad, al menos en parte, de la inversión que realizan las hermandades para engalanar sus pasos. El gasto en flores, música y velas, por ejemplo, puede quedar así cubierto.

Sin embargo, las condiciones van variando y ante el endurecimiento en el caso de la lluvia, que tuvo importante auge en Andalucía hace unos años, hay determinadas hermandades que abandonaron esa modalidad y tras ella nació la póliza de riesgo de lluvia, que no exige una cantidad determinada de litros antes de la salida, pero que no cubriría el regreso de la procesión si tiene esta que refugiarse en algún templo durante el recorrido. En general, el tiempo se tiene más en cuenta en la mitad norte peninsular, donde suele ser más inestable.

Otros seguros de Semana Santa

Al margen de la climatología, las cofradías cuentan con nazarenos, mantillas, costaleros… y cualquiera de ellos puede sufrir un percance. El seguro en estos casos cubre los posibles accidentes que puedan sufrir los integrantes del paso en el transcurso de la procesión y, si la cofradía quiere, también en los ensayos previos. Es habitual que se amplíe a siete días más.

La eventual suspensión por lluvia o los posibles daños a miembros de la cofradía no son los únicos riesgos a los que se enfrenta la Semana Santa. El daño a terceros es también un aspecto a tener en cuenta. No porque se quiera, obviamente, pero las reclamaciones por alguna incidencia en la actividad de la cofradía pueden ocasionar gastos que de este modo un seguro podría cubrir. Por ejemplo, algún daño ocasionado por el paso en el recorrido o una lesión a una persona que esté en la calle por la caída de un cirio o similar. Un seguro de responsabilidad civil suele cubrir estos contratiempos.

Y como la actividad no se ciñe solo a la procesión del día que corresponda la estación de penitencia, si bien es el principal acto, hay seguros con más coberturas. El grado depende, claro está, de lo que desee la cofradía. Hay ensayos, actividades en las Casas de Hermandad, Vía Crucis, con salidas normalmente por la calle, y otro tipo de cultos en los que puede ocasionarse algún problema a terceras personas. Y ese gasto, según el tipo de seguro, también se puede evitar.

El patrimonio de las hermandades también se asegura

El último punto a tener en cuenta, y no por ello menos importante, es el patrimonial. Robos, incendios o cualquier otro problema, por ejemplo con inundación en el lugar donde se guardan los enseres, puede también estar contemplado en una póliza. El patrimonio de las hermandades suele ser importante y así se puede cubrir aunque esté en una iglesia, en una capilla o en una Casa de Hermandad, que es donde habitualmente se guardan buena parte de los enseres que procesionan durante la Semana Santa.

Contratar seguros para garantizar la inversión que realizan para la estación de penitencia de hermandades y cofradías es cada vez más habitual, aunque no todas se animan. Casi siempre suele estar vinculado al gasto previsto. No hay que olvidar que para cada Semana Santa hay hermandades que gastan entre 20.000 y 30.000 euros para poner sus pasos en la calle.

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