Medidas para optimizar la seguridad en carretera

8 / 08 / 2018 Tu ocio

La mayoría de los ciclistas son conscientes de lo que deben hacer para maximizar la seguridad, pero no está de más recordar las medidas imprescindibles, sobre todo cuando el 30% reconoce que nunca se ha informado sobre las normas de circulación para ciclistas.

normas de circulación para ciclistas

Es importante que conozcas y respetes las normas de circulación para ciclistas. Foto: Tuayai (iStock)

Las estadísticas son reveladoras: en sólo siete años se ha duplicado el número de accidentes con algún ciclista implicado, por eso conviene mantenerse alerta y extremar las precauciones. Ya hemos analizado en nuestro blog la importancia que tiene para la seguridad de los ciclistas respetar el metro y medio de separación en adelantamientos. Ahora resumimos las medidas más eficaces para reducir los riesgos, al menos en aquello que dependa de nosotros.

Buena parte de las medidas de seguridad que podemos adoptar para circular por vías interurbanas hay que tomarlas antes de salir de casa y conviene que le eches un vistazo a las normas de circulación para ciclistas. En primer lugar, conviene recordar que hay que llevar un casco debidamente homologado, no sólo porque se trata de un accesorio obligatorio en carretera, sino también porque es el único elemento de seguridad pasiva con el que contamos y protege una parte vital de nuestro cuerpo.

Aquí algunos consejos de ciclistas del equipo Caja Rural-Seguros RGA:

La importancia de la indumentaria

Debemos prestar atención a la indumentaria. No es una cuestión de moda, se trata de que cuanto más visibles seamos, mejor. Lo ideal es elegir siempre colores claros y llamativos, que puedan percibirse a una distancia de 150 metros, aunque tampoco está de más utilizar prendas con elementos reflectantes, que, por otra parte, son de uso obligatorio en condiciones de escasa visibilidad, ya sea para circular de noche o por las condiciones meteorológicas.

Antes de ponerse en marcha…

La otra parte básica que debemos revisar a fondo antes de iniciar nuestra ruta es la propia bicicleta. No sólo se trata de asegurarse del buen funcionamiento de todo el conjunto (frenos, presión de las ruedas, engrasado de la cadena, etc.), hay que dotarla de todo aquello que, obligatorio o no, suponga un beneficio para nuestra seguridad.

Uno de los apartados fundamentales es el de la iluminación. De nuevo, es vital ver y ser vistos, de ahí que nuestra bicicleta deba contar con un catadrióptico en la parte trasera (que no sea triangular) y, a ser posible, también en los pedales.

Por supuesto, son necesarias luces de posición, blanca en la parte delantera y roja en la trasera, siempre que las condiciones lo requieran (durante la noche, el ocaso o el amanecer).

A solas o en grupo

Sin ser un elemento plenamente incorporado a las infraestructuras de nuestras ciudades, aún menos frecuente es encontrar un carril-bici en vías interurbanas. Si no hay una vía habilitada expresamente para ciclistas, hay que aplicar la máxima genérica de ‘adaptarse a las condiciones de la vía’, lo que suele traducirse en circular por el arcén, en caso de existir, y si no, pegándose todo lo posible a la derecha. En el caso de las autovías las limitaciones son mayores, pues sólo se puede circular por ellas si el ciclista es mayor de 14 años y se hace por el arcén, siempre y cuando no haya una prohibición expresa.

En principio, si no confluyen otros factores agravantes, es preferible salir en grupo que pedalear en solitario. Para los conductores de automóviles es más fácil divisar a un grupo que
a un individuo. Además, en caso de avería o accidente, contaremos con ayuda inmediata de nuestros compañeros de viaje. Pero el colectivo debe saber circular de una forma ordenada, lo que se traduce en ir en fila de a uno y, si hay que dar relevos, extremar las precauciones antes de iniciar la maniobra de adelantamiento. También se puede transitar en columna de a dos, en función de las características de la carretera, siempre que no circulemos por tramos sin visibilidad o vayamos provocando retenciones de tráfico.

A ojos de los conductores el grupo funciona como un solo vehículo. Por ejemplo, si el primer ciclista ha entrado en una rotonda, los conductores deberán ceder el paso hasta que haya terminado de pasar todo el grupo, como recogen las normas de circulación para ciclistas.

Con los cinco sentidos

Las distracciones son siempre enemigas de la seguridad. Las recomendaciones están ya recogidas en el código de la circulación en forma de prohibición y tienen asociadas onerosas sanciones. Algunas de las que se infringen con mayor asiduidad son el uso del teléfono móvil y la utilización de auriculares.

Más evidente aún es la inconveniencia de ir bajo los efectos de drogas o de alcohol y, en general, saltarse las normas básicas de circulación. Un seguimiento escrupuloso de las normas de circulación para ciclistas suele generar un efecto positivo en los conductores que nos rodean: si ven que respetamos las normas, es más fácil que nos respeten a nosotros.

Si tienes dudas con las normas de circulación para ciclistas, echa un vistazo a esta sencilla guía editada por la DGT (PDF)

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