Una contrarreloj en Cantabria infinita

El pelotón descansará en tierras cántabras y, desde Santillana del Mar, saldrá la decimosexta etapa, una CRI con final en Torrelavega. Buena ocasión para conocer la diversidad que ofrece Cantabria.

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Santillana del Mar está en la lista de los pueblos más bonitos de España. Foto: Jorgefontestad (iStock)

El pelotón ciclista tendrá en tierras cántabras el segundo día de descanso de la Vuelta. Desde Santillana del Mar partirá la decimosexta etapa, una contrarreloj individual en la que los especialistas que mantengan piernas y fuerzas y hayan sobrevivido a la Camperona, Les Praeres y Covadonga, podrán sacar ventaja o recuperar terreno frente a los escaladores.

Motivación no faltarán a los corredores en esta CRI, que finaliza en el complejo deportivo de Torrelavega que lleva el nombre de Óscar Freire, uno de los grandes talentos que ha aportado Cantabria al ciclismo.

La contrarreloj será de 32 kilómetros, los que separan a Santillana del Mar de Torrelavega, y pasará por Oreña, Toñanes, Cóbreces, Novales, Golbardo, Quijas, La Veguilla y Puente San Miguel. Una buena ocasión para conocer muchas de las caras de esa “Cantabria infinita”.

Lugares recomendados en Santillana del Mar

Por la villa de Santillana del Mar hay que perderse, caminar por sus calles medievales entre el patrimonio exquisitamente conservado de uno de los pueblos más bonitos de España y declarado conjunto histórico-artístico desde 1943.

Imprescindible es la visita a la Colegiata de Santa Juliana, máximo representante del románico en Cantabria. Sorpréndete con la diversidad temática de los 42 capiteles de su claustro o con el retablo mayor, de estilo hispano-flamenco.

Muchos de los edificios históricos de la villa acogen museos y sedes de instituciones, como la Fundación Santillana, ubicada en la Torre de Don Borja, un edificio del siglo XIII donde ahora se promueven exposiciones. Ubicado en la antigua Plaza del Mercado, está próximo a otra de las casas torre de mayor interés, la de Velarde.

No debes marcharte de Santillana del Mar sin visitar la Cueva de Altamira, porque si en la villa hay románico, aquí encontrará las pinturas rupestres más espectaculares, de hecho la llaman la Capilla Sixtina del arte cuaternario. Su importancia lo refrenda la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Sí, en el Paleolítico ya había artistas con un gran talento. Ten en cuenta que visitarás una ‘neocueva’, es decir, una réplica exacta de la original, protegida de las visitas por razones de conservación.

Si sorprendente fue el hallazgo de Altamira, no fue menos el del yacimiento prerromano de El Cincho, a apenas un kilómetro de la villa de Santillana del Mar. La propia naturaleza se ha encargado de proteger este castro que no fue descubierto hasta 2014. Los expertos creen que fue uno de los principales asentamientos de los cántabros, los valientes guerreros que se enfrentaron a la ocupación romana en tiempos de César Augusto. Su propia ubicación es extraordinaria.

Y si viajas con niños a Santillana del Mar, puedes organizar una excursión al Zoo de Santillana, que es de los mejores de España según organizaciones conservacionistas como WWF / Adena. Especializado en primates y felinos, tiene además una amplísima representación de anátidas, con 110 especies de las 147 que existen en todo el mundo. La especialización de este zoo llega a las mariposas tropicales, que viven en un jardín tropical que permite a los más pequeños sorprenderse con el proceso de metamorfosis de las orugas en mariposas.

Cantabria es infinita y Santilla del Mar, única.

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