Un paraíso natural para la décima etapa de la Vuelta

12 / 06 / 2016 Lo más nuestro

Después de dos años de paréntesis, la Vuelta retoma en su décima etapa uno de sus ascensos míticos, el de los Lagos de Covadonga, tras su paso por Lugones, la ‘tierra de los hijos de la luz’. Una oportunidad para disfrutar de la singular belleza, grandes historias y exquisita gastronomía de la tierra.

La exuberante naturaleza de los Lagos de Covadonga, tierra de lagunas fraguadas por el mito y rodeadas de las escarpadas montañas en pleno Parque Nacional de Picos de Europa, vuelve a convertirse en enclave de excepción para el ciclismo. La décima etapa de la Vuelta a España regresa a uno de los ascensos por antonomasia de la competición, tras dos años de paréntesis.

El pelotón recorrerá los 186,6 kilómetros que separan Lugones, ‘la tierra de los hijos de la luz’, de los Lagos, dejando atrás la bella costa asturiana –Gijón, Villaviciosa y Ribadesella, entre otros– para adentrarse en la montaña.

Será la decimonovena ocasión que los Lagos de Covadonga se conviertan en la imagen del final de una etapa en la Vuelta, que recorrió su larga subida por primera vez en el año 83. La carrera ha dado fama internacional a esta joya natural, convirtiéndola en zona de peregrinación de aficionados al ciclismo. Y este año sus impactantes imágenes vuelven a protagonizar la Vuelta, una ocasión más para disfrutar de un espectáculo en plena naturaleza.

Covadonga, entre la historia y el mito

Historia y leyenda se unen en este espléndido paraje asturiano de hermosas panorámicas, donde la Reconquista escribió su primer capítulo a manos de Don Pelayo. Su sepulcro, junto al de Alfonso I, se conserva en la Santa Cueva.

Fruto de la influencia cristiana, la batalla se ha imbuido en un misticismo religioso que consagra esta victoria (año 722) a la intervención divina de la Virgen.

También la aparición de Los Lagos está envuelta en la leyenda. Los celtas la atribuyen a las lágrimas de diosa del mar Deva. Para los cristianos fue el llanto de la Santina, la Virgen de Covadonga, el que originó a mil metros de altitud el lago de Enol, en cuyas profundidades se encuentra sumergida su imagen.

Los siglos de tradición oral han ido moldeando un mito en el que confluyen varios elementos: al parecer, la zona era antaño una majada habitada por varias cabañas de pastores. En un día de tormenta, una figura femenina –mujer para unos, niña para otros– pidió sin éxito refugio, asustada por el temporal. Nadie, excepto una pastora, acudió en su auxilio. Ambas son testigos al día siguiente de cómo un diluvio / lágrimas de esta diosa habían bañado la tierra hasta transformarla en un lago.

¿Qué ver en Lagos de Covadonga?

Aparte de sumergirse en sus leyendas, recorrer las lagunas glaciales de los Lagos de Covadonga –Enol, la Ercina y El Bricial– supone una gran aventura para los amantes de la naturaleza. El recorrido por la zona incluye el Mirador de la Reina, con unas vistas formidables de Cangas de Onís y las escarpadas montañas pobladas de rebaños.

En Los Lagos también se encuentran las minas de Buferrera y el centro de interpretación de Los Picos de Europa, donde se puede aprovechar para visitar la muestra permanente sobre este parque natural.

Parada obligada son el Santuario –restaurado tras un incendio en 1777 que prácticamente redujo a cenizas su pasado medieval– y la Santa Cueva de Covadonga, una pequeña ermita excavada en la roca que se alza sobre una cascada y ofrece refugio a la patrona de Asturias desde hace más de 1.300 años.

A sus faldas se encuentra un manantial natural conocido popularmente como la Fuente del Matrimonio: entre sus aguas vuelve a fluir la leyenda, ya que se dice que quien la bebe encuentra el amor.

En las inmediaciones de estos lugares de peregrinación se sitúa el complejo de Covadonga, que alberga un museo donde se puede seguir la historia del santuario a través de pinturas, grabados y objetos de orfebrería; y la Casa de Ejercicios, un lugar diseñado para el retiro religioso que sirve de alojamiento.

Para despedirse del lugar lo mejor es ‘perderse’ entre las numerosas rutas de senderismo que lo recorren, como las de la Reconquista o la de Orandi, dos de las más conocidas.

¿Qué comer en Lagos de Covadonga?

La famosa fabada asturiana o el pote, los arbeyos con jamón (guisantes); la boroña preñada (también llamada boronchu de harina de maíz), una especie de pastel relleno con carne de matanza; o los emberzaos probes (morcilla y otros embutidos con grasa de cerdo y berzas que se cocinan en pote) son algunos de los platos típicos de la zona, con dos quesos artesanales con denominación de origen Europea (Cabrales y Gamonedo, conocido como el ‘Oro de los Picos de Europa’) y un tercero, el de Los Beyos, igualmente delicioso.

Para poner la guinda a la comida, nada como un postre de la tierra como los borrachines de Inguanzo o los frixuelos, muy característicos en la época de Carnaval.

Lugones, la tierra de los ‘hijos de la luz’

El origen de Lugones, situado a cinco kilómetros de Oviedo, parece estar en la tribu celta de los Luggoni, los hijos de la luz (Lug era el Dios del Sol según la mitología celta). De su pasado y origen celta, aparte de su topónimo, se preserva el yacimiento del castro de la Torre, los restos de un recinto defensivo. En el año 57 se descubrió en un caserío de la zona el emplazamiento de una villa romana. También de la época romana data el Puente Viejo, que sería restaurado después.

¿Qué ver en Lugones?

El Museo de la Romería ‘Manolito El Pegu’, donde se recrea con maquetas esta tradicional fiesta campestre; o la Capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso, en cuyo honor se celebra una de las dos fiestas patronales de Lugones, son algunos de los lugares que visitar en la localidad.

Especial encanto tiene el bosque de La Acebera, un enclave natural de 340.000 metros cuadrados que alberga más de 2.000 especies vegetales. En la finca, un remanso de paz alejado de la polución y el ruido, abrió sus puertas en 1822 la antigua fábrica de explosivos de Santa Bárbara. Allí se alza, además, la casa de los Tartiere, sus fundadores.

Los amantes de las tiendas tienen la oportunidad de visitar, por otra parte, dos de los centros comerciales más populares de Asturias: Parque Principado y Azabache.

¿Qué comer?

Aparte de degustar la gastronomía tradicional asturiana, Lugones es un lugar ideal para disfrutar de la buena sidra. Su cercanía al ‘Bulevar de la Sidra’, en Oviedo, merece una escapada a esta mítica zona de bares y restaurantes, donde el escanciador y este caldo declarado Bien de Interés Cultural triunfan.

En el mes de junio se celebra, por otra parte, el Festival de la Cerveza, una excusa de primera para brindar por esta tierra.

Ruta en bici por los Lagos de Covadonga

Y para experimentar de primera mano una de las subidas mágicas de la Vuelta, nada mejor que aprovechar la décima etapa para ascender en bici a los Lagos de Covadonga.

Los 14 kilómetros de la ruta tienen un desnivel medio del 6,8%, llegando hasta el 15% en la famosa Huesera. Eso sí, supone un ascenso de casi 1.000 metros de altitud, lo que requiere experiencia y resistencia sobre los pedales.

Consulta en el mapa los atractivos turísticos de cada etapa:

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