Un recorrido por la biodiversidad camino de Gruissan

9 / 06 / 2017 Tu ocio

La segunda etapa de La Vuelta 2017 termina en Gruissan, un pequeño pueblo de pescadores característico por su forma circular y rodeado de salinas, playas y viñedos. Una reserva natural que cuenta con carril bici apto para aficionados.

gruissan segunda etapa de la vuelta 2017

La segunda etapa de La Vuelta, la primera de largo recorrido, parte también de la ciudad francesa de Nîmes y termina en Gruissan, un pequeño pueblo marinero con espectaculares salinas que se localiza en el distrito de Narbonne, en el departamento de Aude. Un pueblo mediterráneo que puede estar entre los más bonitos de Francia.

Esta etapa de 201 kilómetros discurre ya sí por carretera y permite disfrutar de paisajes del sur de Francia. Como es llana, los corredores tendrán que tener en cuenta el viento, además de las rotondas, isletas y otros obstáculos que encuentren en el recorrido. La llegada será una de las pocas al sprint de esta Vuelta, que por segundo día discurre íntegramente en suelo francés.

La zona es habitual de los amantes de la bicicleta, y es que rodar por la región de Aude no puede disgustar a nadie. Más allá de la archiconocida ciudad medieval de Carcassone, os proponemos centrarnos en la parte final de la etapa, en el Parque Natural Regional de la Narbonense en el Mediterráneo, que se extiende por 80.000 hectáreas a lo largo del litoral del Aude.

En 2003 fue declarado zona protegida y es así uno de los pocos sitios naturales protegidos que está a orillas del Mediterráneo. En su extensión se distinguen diversas zonas paisajísticas (lagunas, litoral, macizo, meseta) que albergan además casi 2.000 especies vegetales superiores y más de 300 especies de pájaros.

Lagunas, dunas o antiguas salinas son tesoros que se pueden contemplar en este espacio que cuenta con hasta 27 municipios asociados. Narbona y Gruissan son dos de ellos. Para nosotros, por ser parte del recorrido, son localidades ideales para la desconexión, el turismo natural y, cómo no, el descanso.

Gruissan y la leyenda del pirata Barbarroja

Narbona alberga un rico patrimonio, es ciudad histórico artística y en ella se pueden visitar numerosos museos, así como su inacabada catedral, que data de los siglos XIII y XIV y está dedicada a los santos Justo y Pastor. Aún no sufre la masificación turística de otras ciudades como Carcassone, por lo que es posible pasear por sus calles, visitar sus museos, el Palacio del Arzobispo y disfrutar del Canal de la Robine, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Compañero excepcional de un idílico paseo.

Narbona es punto previo al final de la etapa, que culmina en Gruissan, un pequeño pueblo de pescadores a 14 kilómetros de distancia característico por su forma circular y que, según una leyenda, fue habitado por el pirata Barbarroja durante parte de su vida. De ahí la torre homónima cuyos restos se conservan aún y a la que se puede subir para contemplar una vista de 360 grados.

Salinas, playas, viñedos y un cuidado casco histórico es lo que se puede encontrar en este típico pueblo francés, alrededor del cual suelen anidar flamencos. Sus habitantes, pese al turismo, quieren mantener la esencia de lo que fue y mantienen tradiciones como el mercado semanal que convive con puertos deportivos en una localidad donde también hay modernas urbanizaciones y chalets de madera que se construyeron muy cerca del mar.

Este final de etapa, inédito también, es una oportunidad para acercarse a una reserva natural que cuenta con un carril bici apto para aficionados que no quieran subir grandes cumbres pero sí conocer rica biodiversidad. Las playas y camping de la zona pueden ser aliados para este verano, coincidiendo con La Vuelta.

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