Un duro ‘paseo’ por el Alto Aragón

8 / 07 / 2016 Sin categoría

La 15 etapa de la Vuelta, que parte de Sabiñáñigo y termina en Panticosa, permitirá a los aficionados al ciclismo disfrutar de las maravillas naturales, patrimoniales y gastronómicas del Pirineo aragonés.

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La 15 etapa de la Vuelta a España es la más corta en línea tras Madrid, pero pondrá a prueba las piernas y resistencia de los ciclistas tras la etapa reina del día anterior. Saldrá de la localidad aragonesa de Sabiñáñigo y terminará en alto, en la estación de Panticosa-Formigal. Una etapa para que los seguidores del ciclismo disfruten de las maravillas naturales, patrimoniales y gastronómicas del Pirineo aragonés, en un recorrido que pasa por Senegüé, Yebra de Basa, Sarvisé, Biescas o Escarrilla y que comprende tres puertos de montaña: el Alto de Petralba (1.200 metros), de tercera categoría; el puerto de Cotefablo (1.400 metros), de segunda categoría; y el de Formigal en la llegada a la meta, (1.800 metros), de primera categoría.

¿Qué ver en Sabiñáñigo?

Sabiñáñigo, salida de la decimoquinta etapa de la Vuelta, es la capital del Alto Gállego y su origen data del siglo II, en tiempos de los romanos, emplazada a un lado de la calzada que unía Osca (la actual Huesca) con los baños termales de Panticosa.

En el territorio se conservan tesoros patrimoniales exponentes del arte románico aragonés, como la Iglesia de San Pedro de Lárrede, catalogada como Monumento Nacional desde 1931; el Castillo de Larrés o la iglesia de San Andrés de Satué. Esta última, perteneciente al conjunto denominado “Iglesias del Serrablo”, está ubicada en una villa que perteneció al monasterio de San Juan de la Peña.

El real monasterio de San Juan de la Peña no está en la ruta que une Sabiñáñigo con Formigal, pero dista apenas 40 kilómetros. Si se va con un poco más de tiempo, conviene acercarse hasta allí para disfrutar de este recóndito tesoro levantado entre las rocas y cuyos muros fueron testigos de los orígenes del Reino de Aragón. Más antiguo aún es el dolmen megalítico de Ibirque, con leyenda incluida.

En Sabiñáñigo se encuentra el Museo Orensanz y Artes de Serrablo, es el museo etnográfico más completo de Aragón y uno de los más importantes de España, dedicado a recopilar y difundir la cultura tradicional de la zona. Está emplazado en un edificio conocido como casa Batanero, vivienda tradicional pirenaica del siglo XIX, representativa de la arquitectura popular serrablesa. Esta es una de las visitas obligadas si nos encontramos por la zona.

Qué hacer en Sabiñáñigo y una ruta ciclista

Sabiñáñigo está plagado de rutas que atraviesan pueblos abandonados, testigos de otras épocas que se pueden recorrer practicando senderismo. Pero si hay un deporte asociado a la capital del Alto Gállego ese es el ciclismo. La localidad aragonesa organiza, desde hace más de 20 años, la popular Quebrantahuesos, una marcha cicloturista de 198 kilómetros cada vez más internacional que en su última edición, celebrada en junio de este año, congregó a 7.737 ciclistas. Desde la capital del Alto Gállego se pueden tomar rutas de variada dificultad, como la que lleva a Bescasiella o la que recorre los pueblos abandonados del Valle del Aurin.

Formigal también es para el verano

La decimoquinta etapa de la vuelta tendrá meta en la estación de esquí de Formigal, que desde hace varios veranos ofrece a los amantes de los deportes en la naturaleza opciones para los meses estivales, que incluyen barranquismo, hípica, escalada, rutas senderistas… El Alto Gállego es particularmente territorio BTT, con más de 500 kilómetros para disfrutar de la bicicleta.

Si se va con tiempo, merece hacer una parada en el balneario, cuyos orígenes se remontan a la época romana y que impresiona por su entorno, en maravilloso diálogo con la modernidad y el confort, y por la calidad de sus aguas termales. Un circuito en el balneario de Panticosa que termine con un relajante masaje, será el mejor final para la decimoquinta etapa de la Vuelta.

¿Qué comer en el Alto Aragón?

La gastronomía del Alto Aragón está basada fundamentalmente en la carne, sobre todo de cordero (ternasco), aunque los ríos del entorno proveen de trucha pirenaica que suele prepararse a la plancha. Son famosas las migas de pastor, las chiretas (plato típico elaborado con tripa de cordero rellena de arroz y otros ingredientes) o los espárragos montañeses, plato elaborado con colas de corderas (rabonas). El pollo al chilindrón, el cardo con salsa de almendras y piñones y el bacalao al ajoarriero son otras de las exquisiteces culinarias que en el Alto Aragón se suelen regar con vino de Somontano.

¿Preparados para vivir a tope la 15 etapa de la Vuelta?

Consulta en el mapa los atractivos turísticos de cada etapa:

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