Falsos mitos sobre las vacunas

8 / 11 / 2016 Tu salud

Mientras se lucha por el acceso a la vacunación en los países más pobres, en el primer mundo, donde son un derecho, crecen corrientes críticas con su uso. En Seguros RGA ayudamos a desmentir los falsos mitos que rodean a las vacunas.

vacunas

Las vacunas han sido uno de los mayores avances para la salud. Foto: iStock

Las vacunas han sido uno de los mayores avances científicos para la salud pública de la historia de la humanidad. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han salvado 1.500 millones de vidas desde que se descubrieron, y evitan de media entre dos y tres millones de muertes anualmente. Sin embargo, al no llegar a todo el mundo, se estima que dos millones de personas fallecen al año víctimas de patologías prevenibles.

Para evitar la pérdida de vidas humanas derivadas de enfermedades prácticamente erradicadas, las organizaciones no gubernamentales se esfuerzan por recaudar fondos para llevar las vacunas a las zonas del mundo más desfavorecidas, donde el acceso a la sanidad es un lujo que pocos pueden permitirse. Mientras se lucha por el acceso a la vacunación en los países más pobres, en el primer mundo, donde son un derecho, crecen paradójicamente corrientes críticas con su uso, con el peligro que esto puede conllevar, como recuerda Planeta Futuro.

Para Carlos González, pediatra y autor del libro ‘En defensa de las vacunas’, el auge del movimiento antivacunas se debe a que, conforme la enfermedad desaparece y la ciudadanía la olvida, ya que las jóvenes generaciones ni siquiera han sufrido sus consecuencias, el temor a la patología se hace menor que el miedo a los efectos secundarios de las vacunas, a pesar de ser escasos y leves en el 99% de los casos en que aparecen.

De hecho, las voces críticas con la vacunación no sólo desoyen el amplio consenso en la comunidad científica sobre sus beneficios, sino que se basan en preceptos erróneos o no del todo ciertos para tratar de dar veracidad a sus afirmaciones. Tal es así que la OMS incluso ha editado una guía sobre cómo responder a los antivacunas en público.

Desde Seguros RGA recordamos los cinco falsos argumentos y mitos más extendidos que circulan sobre las vacunas ante el riesgo que supone su rechazo para la salud de la comunidad:

-Las vacunas pueden tener graves efectos secundarios e incluso provocar la muerte. FALSO
Si bien es cierto que, como cualquier medicamento, las vacunas pueden provocar reacciones, estas suelen ser leves y temporales, como dolor localizado en el brazo o décimas de fiebre. Los casos graves, que rara vez se dan, son objeto de “seguimiento e investigación detenidos”, señala la OMS.

El organismo mundial apunta además que es más probable sufrir un trastorno grave derivado de una enfermedad prevenible mediante vacunación, que de la vacuna. Así, por ejemplo, la poliomielitis puede causar parálisis y el sarampión, encefalitis y ceguera, mientras que otras patologías pueden llevar incluso a la muerte, como lamentablemente sucedió con el pequeño de Olot infectado de difteria, una enfermedad incluida en el calendario de vacunación y de la que no se registraba ningún caso desde hacía tres décadas. Sus padres, que decidieron no vacunarlo, dijeron sentirse “engañados” por los defensores de prescindir de las vacunas, publica El País.

Es por esto que “los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos trastornos y defunciones”, subraya la OMS.

-Las vacunas no son necesarias porque las mejores condiciones higiénicas ya derivan en la desaparición de las enfermedades. FALSO
Aunque es cierto que la existencia de agua potable y una óptima higiene contribuyen a proteger de enfermedades infecciosas, muchas infecciones pueden propagarse con independencia de las condiciones de salubridad. Si se interrumpiera la vacunación, las dolencias prácticamente inexistentes hoy día volverían a reaparecer.

-Las vacunas contienen mercurio en su composición. FALSO
Algunas vacunas tienen como conservante tiomersal, un compuesto orgánico con mercurio. No obstante, no hay ninguna evidencia científica de que este compuesto entrañe riesgo alguno para la salud.

-Las vacunas provocan autismo. FALSO
Esta creencia errónea se extendió tras un estudio publicado en 1998 por el médico británico Andrew Wakelfield en la prestigiosa revista The Lancet en el que aseguraba que la triple vírica contra el sarampión, las paperas y la rubeola provocaba autismo. Poco después se demostró que dicha ‘investigación’ era fraudulenta y que a Wakelfield no lo movía la filantropía, sino intereses económicos, ya que su intención era beneficiarse de la venta de vacunas alternativas.

-No hay necesidad de vacunarse contra enfermedades prácticamente erradicadas en mi país. FALSO
En un mundo globalizado como el actual, los agentes infecciosos atraviesan fronteras y circulan por todo el mundo, con lo que pueden extenderse a países donde prácticamente han desaparecido. Por este motivo, los programas de vacunación no sólo nos protegen como individuos, sino que hacen lo propio con toda la comunidad, lo que los transforma en un bien común.

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