De un mar de olivos a las cumbres de Sierra Nevada

3 / 08 / 2017 Tu ocio

La décimoquinta etapa de la Vuelta Ciclista a España recorrerá parte de la Ruta del Califato, un trayecto ideal para cicloturistas. Los corredores saldrán de Alcalá la Real para coronar la Hoya de la Mora, en Sierra Nevada, una dura ronda de montaña con vistas impresionantes a las cumbres de este Parque Nacional.

Vista de Sierra Nevada desde el Llano de la Perdiz. Vía Pentax
Esta etapa recorrerá parte de la Ruta del Califato, un trayecto ideal para cicloturistas que une Córdoba y Granada. El pelotón dejará atrás la atalaya sobre la que se alza la fortaleza de la Mota, en Alcalá la Real -donde estará la línea de salida- y ‘navegará’ por el mar de olivos que recorre la zona para poner rumbo a la Hoya de la Mora, en el Parque Nacional de Sierra Nevada. Antes de coronar su alto, a 2.490 metros de altitud, los corredores tendrán que medirse con los puertos del Purche y Hazallanas (Güéjar Sierra) en la que será una dura ronda de montaña con 3.172 metros de desnivel acumulado.

Esta ronda puede resultar especialmente atractiva para los aficionados al ciclismo, que encontrarán en los 127 kilómetros que separan la línea de meta de la de salida numerosas rutas para pedalear, entre estas, la que une Santa Ana y Alcalá la Real a través de carril bici.

A las faldas de la Fortaleza de la Mota se enclava este bonito municipio jienense, situado en la frontera entre Córdoba y Granada. Por este recinto fortificado, que se ubica en el cerro homónimo, se puede realizar un agradable paseo en bici para contemplar la iglesia Mayor Abacial, cuya nave de estilo gótico se remodelaría después de la Toma de Granada para adaptarla al estilo renacentista. También es visita obligada su alcazaba con tres torres, el Palacio Abacial de estilo neoclásico -hoy sede del museo de la localidad-, y su perímetro amurallado, uno de los más amplios de Andalucía, poblado de puertas y torres entre las cuáles destacan la Puerta de la Imagen y la Torre de la Cárcel.

Alcalá la Real se encuentra, además, en la ruta del Califato, un recorrido especialmente diseñado para cicloturistas, ya que discurre por caminos, cañadas y vías verdes de ferrocarril -entre estas la del Aceite, acompañada de un horizonte de olivos- salpicados de campos de cereales, cortijos en la campiña, serranías y pequeñas aldeas donde las viejas costumbres sobreviven. Esta ruta, señalizada con postes de madera, permite recorrer la historia del califato y el fascinante legado que supuso la época musulmana en la Península.

Este itinerario cultural “no es solo una lección de historia […] es un goce para los sentidos. No sólo de la mirada: también el paladar ilustrado encontrará productos y sabores de antiguos ecos. Esos mismos ecos perdidos parecen palpitar también en muchas fiestas y tradiciones de estos pueblos”, explican en la web del Legado Andalusí.

La belleza natural y paisajística de Alcalá la Real invitan, además, a realizar numerosas rutas de senderismo; al igual que el entorno de Sierra Nevada, declarada reserva de la Biosfera por la Unesco en 1986. Entre los senderos que se pueden recorrer en el parque Nacional se encuentran la ruta de los Cahorros, con un impresionante puente colgante en su recorrido y un bello paisaje fluvial rodeado de desfiladeros, oquedades y otras caprichosas formas que el agua ha ido esculpiendo en el entorno; la vereda de la Estrella, uno de los trayectos más pintorescos, bonitos y emblemáticos de Sierra Nevada o la asecensión al Veleta, todo un referente para los escaladores al ser el segundo pico más alto de Sierra Nevada -después del Mulhacén- y el cuarto más elevado de España.

Su recorrido parte desde la Hoya de la Mora, con vistas privilegiadas a la estación de esquí y a las cumbres más altas de Sierra Nevada. Durante la época invernal son miles los turistas que paran en sus inmediaciones para disfrutar de la abundante nieve que se acumula en sus inmediaciones sin necesidad de pagar remontes.

Desde este entorno privilegiado también se puede ascender al Veleta en bicicleta, a 3.398 metros, para tomar rumbo a Capileira. Aunque hay que salvar unos mil metros de desnivel con pendiente continuada, “no reviste una especial dificultad”, según reconocen aficionados al ciclismo. Paisajes de singular belleza dominan esta ruta, en la que conviene tomarse el tiempo necesario para disfrutar de las impresionantes panorámicas.

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